Seguramente, cuando algo te duele, instintivamente te llevas las manos al lugar dolorido para calmar la molestia, de forma inconsciente o sin pensarlo. De hecho es totalmente cierto, esta es precisamente la base del Reiki, un método de sanación impulsado en 1920 por un catedrático nipón, el doctor Mikao Usui.
¿Qué es Reiki?
Es un método de sanación energética para facilitar el bienestar físico, emocional y espiritual de las personas. Se efectúa mediante la imposición de manos para reconducir la energía entre los chakras y canales energéticos del cuerpo, y reequilibrar el organismo.
El Reiki comparte con la Acupuntura y el Shiatzu la idea de que las enfermedades se producen por el bloqueo de la energía con que está constituido el organismo humano. Las manos del terapeuta Reiki actúan sobre la zona afectada y deshacen el bloqueo energético devolviendo el equilibrio al organismo.
“Solo por hoy no te enfades, no te preocupes, agradece, se honrado y cumple con tus objetivos” – Mikao Usui
La ciencia detrás del Reiki:
Existe un estudio evaluado por John Zimmerman que encontró que los campos magnéticos en los que se basa Reiki son emanados por la manos de los practicantes de esta terapia, pero los no practicantes no producen dichas señales, que prueba que el uso de Reiki es lo que produce dicha reacción biomagnética.
De hecho, entre algunos de los estudios realizados se encuentra el de Adina Leah Goldman Shore, PhD, “Efectos a largo plazo de sistemas de sanación energética en síntomas de depresión psicológica y estrés auto percibido“, en el que los grupos de personas a los que se realizaron Reiki exhibieron notables diferencias después de los tratamientos comparado con los grupos de control a los que no se les realizó, comprobando una mejoría considerable en el área de reducción de síntomas de estrés y depresión.
Como resultado de estas pruebas, la presente investigación recomienda la integración de la sanación energética en sistemas tradicionales de salud.
En la Tesis del Dr. Monezi que demuestra los efectos del reiki en el sistema hematológico e inmunológico de ratones machos, se añade que:
“Hay informes de aplicaciones de estas técnicas en muchos ámbitos de la medicina como recurso complementario de las terapias convencionales (Kelner Y Wellman, 1997; WIRTH & Barret, 1994) que demuestran resultados prometedores, especialmente en la recuperación de pacientes inmunodeprimidos y crónicas tales como, por ejemplo, pacientes con cáncer, tanto pediátrica y de adultos (OLSON y Hanson, 1997; FERNANDEZ, 1998), pacientes con síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) (Toups, 1999) y también en el alivio de síntomas tales como disnea, edema y la ansiedad en pacientes terminales (Bullock, 1997), como terapia adyuvante en opioides en el manejo del dolor y los pacientes obstétricas durante el embarazo (PETRY, 2000A, B, C; Ranzini, 2001; SATYA, 2001).”

